El Toro de Barro

El Toro de Barro

sábado, 30 de marzo de 2013

Psª del Holocuasto. Ilse Weber: "Libertad pequeña"



(En preparación, por Carlos Morales)

Libertad pequeña


Allí donde el vigía monta la guardia,
ante el espacio verde de los prados
en los que se dibuja el camino hacia Bauschowitz,
termina el gueto.
Allí se cierra el pétreo cerco de los murallones
y se abre el camino hacia los humanos.
!Uno querría tanto estar con ellos,
y compartir su respiración, y su esperanzas!
Pero el cerco nos rodea, y el vigía
permanece erguido y silencioso sobre el puente.
Nosotros, como mendigos pobres y quebrantados,
sólo suplicamos con los ojos un poco de pan.
No tenemos dudas: de aquel mundo
nada forma parte ya de nuestra vida.
Sólo nos ceden generosamente
un campo lejano cubierto de hierbajos.
Allí estaremos a salvo, libres,
no necesitaremos hogares ni riquezas.
Y no habrá un guarda que nos cierre el paso
cuando en él, sombríos, nos den la sepultura.




Grandes Obras de
El Toro de Barro
PVP: 10 euros Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

  En un dramático–y real– camino de retorno, algunos de los 130 niños que sobrevivieron a Auschwitz vijaron de nuevo al escenario de aquel apocalipsis con un grupo de estudiantes israelíes de secundaria, en el que se encontraban sus hijas. El encontronazo de dos generaciones distintas con aquella memoria de dolor provocó una gigantesca catarsis individual y colectiva, cuya historia fue narrada por la psicóloga infantil Amela Einat en La cicatriz del humo, Esta novela coral pone de manifiesto las diversas formas de experimentar la presencia real de aquella tragedia en todas las generaciones del Israel contemporáneo, de cuyas patologías Amela Einat es una reputada e innovadora especialista




"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci














jueves, 28 de marzo de 2013

"La transparencia, Dios, la transparencia", de Juan Ramón Jiménez

Mercedes Ridocci




 La trasparencia, Dios,
la transparencia




   Dios del venir, te siento entre mis manos,
aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
que un fuego con su aire.

     No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;
eres igual y uno, eres distinto y todo;
eres dios de lo hermoso conseguido,
conciencia mía de lo hermoso.

     Yo nada tengo que purgar.
Toda mi impedimenta
no es sino fundación para este hoy
en que, al fin, te deseo;
porque estás ya a mi lado
en mi eléctrica zona,
como está en el amor el amor lleno.

     Tú, esencia, eres conciencia; mi conciencia
y la de otros, la de todos
con la forma suma de conciencia;
que la esencia es lo sumo,
es la forma suprema conseguible,
y tu esencia está en mí, como mi forma.

     Todos mis moldes, llenos
estuvieron de ti; pero tú, ahora,
no tienes molde, estás sin molde; eres la gracia
que no admite sostén,
que no admite corona,
que corona y sostiene siendo ingrave.

     Eres la gracia libre,
la gloria del gustar, la eterna simpatía,
el gozo del temblor, la luminaria
del clariver, el fondo del amor,
el horizonte que no quita nada;
la transparencia, dios la transparencia,
el uno al fin, dios ahora sólito en el uno mío,
en el mundo que yo por ti y para ti he creado.



De su libro
Animal de fondo
(1949





"Otro yo"

"Soy éste"





 
Grandes Obras de
El Toro de Barro
PVP: 8 euros
Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
 
No era nuestro el tiempo. Era de otros que fueron nosotros
sin cicatrices, sin velos, casi desnudos.
Otros cuya piel era dorada ,
mundo con luz y menor sobresalto (…)
No aceptamos la forma que tuvimos.
Es sólo un rumor
que rinde su presencia
con sombras que nadie reconoce.
De nada sirve saber en dónde estamos:
La realidad conserva en sus umbrías
resplandores de una luz que no nos pertenece.
Vivir es costumbre,
fulgor fingido,
ilusión de ver entre tanta ceguera.
 
 
Otros  poemas de
 

martes, 26 de marzo de 2013

"Nacer", de Andrée Chedid


Andrée Chedid
NaceR




En el cruce de los tiempos
De los corazones y del azar
Naciste vivo
En lo más vivo de los vivientes
Se te dio gritos y habla
Goce alientos muerte
Y el canto inaudible
Que atraviesa las edades
Injertado al antes
Hacedor de futuros
Fundas la esperanza
En todo el medio de las desesperanzas.








Grandes Obras de
El Toro de Barro
PVP: 10 euros Pedidos a:
edicioneseltorodebarro@yahoo.es

  En un dramático–y real– camino de retorno, algunos de los 130 niños que sobrevivieron a Auschwitz vijaron de nuevo al escenario de aquel apocalipsis con un grupo de estudiantes israelíes de secundaria, en el que se encontraban sus hijas. El encontronazo de dos generaciones distintas con aquella memoria de dolor provocó una gigantesca catarsis individual y colectiva, cuya historia fue narrada por la psicóloga infantil Amela Einat en La cicatriz del humo, Esta novela coral pone de manifiesto las diversas formas de experimentar la presencia real de aquella tragedia en todas las generaciones del Israel contemporáneo, de cuyas patologías Amela Einat es una reputada e innovadora especialista




"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci













"Cantilena de Pentauro", de Marguerite Yourcenar


Tom Walker

Marguerite Yourcenar
Cantilena de PentauRo

Versión de Humberto Saldaña Pico






La muerte se acerca a ti
como un dulce sueño a la sombra de un dulce techo;
como un vino se vierte, como un loto derrama su aroma,
como el llanto de un junco, la muerte está junto a ti.
Curación para el enfermo, reposo para el extenuado,
la muerte es un dulce lago con remolinos de polvo en el horizonte.
La muerte hincha tu vela y sopla lentamente tras de ti
como el suave aliento del viento de la tarde.
Los amantes navegan hacia el país lejano,
y la muerte, dulce invitada, asiste al festín.
Como el pajarero echa suavemente sus redes,
el verano marchita la flor y se bebe el rocío.
Sólo queda la sombra solitaria del ciprés
donde yacen juntos, para siempre, los amantes.







 Grandes Obras de 
El Toro de Barro
 PVP 8 euros
edicioneseltorodebarro@yahoo.es
 
llegar limpia de nombres
a tu nombre
sin gestos del pasado
ni voces que reclamen
como recién nacida
que viera por vez primera
a alguien
que no fuera su madre
sin ecos reconocibles
y poder nombrar nuestra mirada
con palabras nuevas
que contengan
la profundidad

del primer día sobre la tierra

Otros poemas de 
Neus Aguado



"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci